Existe un marco legal donde se encuentra la libertad. Es decir, la libertad esta encerrada dentro de la ley, aparentemente. Esta marco comienza con la declaración universal de los derechos humanos.
La ley toma a la libertad como un derecho que esta otorga. . Lo correcto sería decir que la libertad permite que existan los derechos de la ley. La libertad es una facultad natural de la humanidad. Contamos con ella desde nuestro nacimiento.
El problema es que debido a nuestra dependencia, también natural, hacia nuestros padres nos es imposible practicar esta facultad. Con el tiempo se nos trata de enseñar lo que es libertad, cuando nosotros ya la poseemos. Esta escrita en nuestro cuerpo. Es la educación que se nos da; la que nos dice que es nuestra libertad o, mas correctamente, como vivirla . Necesitamos entonces una educación liberal para poder conocerla a fondo
.Asumir la responsabilidad de ser periodista siempre ha sido una tarea titánica que implica un desafío dialéctico… Al igual que hace casi cuatro décadas cuando comencé a hilvanar historias y sueños cotidianos, hay dos caminos para el que asume la profesión de periodista: incorporarse a un oficio que abre muchas puertas al ascenso social y el mejoramiento económico, tantas como capacidad se demuestre para desprenderse la propia cabeza y colocarla en el escritorio del jefe o del propietario, mejor si de ambos a la vez; o sumergirse en la investigación de la realidad, asumir el mandato de la comunicación que es hacer común las cosas: los sueños, las luchas, las aspiraciones, las necesidades y hasta los bienes y comprometerse con el progreso de la sociedad en sus más profundas expresiones.
Ser periodista, hoy como ayer, significa fajarse para ganarse una parte del espacio que los poderosos administran, para ofrendarlo en el altar de la búsqueda de la verdad, deshaciendo entuertos, rechazando exclusiones y tratando de recoger todas las voces del concierto social.
Asumir la responsabilidad de ser periodista siempre ha sido una tarea titánica que implica un desafío dialéctico entre el individuo y el director; entre el profesional y el empresario; y al mismo tiempo trazar los hilos de la convivencia y el entendimiento entre los respectivos intereses. Sobre todo en la medida en que el periodismo se industrializó y se fue haciendo transnacional, demandando cada vez más recursos tecnológicos y, por supuesto, más capital
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